Comunicación que no cueste el planeta
El nuevo desafío del diseño gráfico eco-responsable
Cada acción que realizamos deja una huella en el ambiente. Esto debemos tenerlo también en cuenta quienes trabajamos en el desarrollo de productos de comunicación, promocionales y recursos educativos, tanto físicos como digitales.
El impacto de cada producto debe considerarse en todos los pasos del proceso de creación: conceptualización, diseño y producción, y no es exclusivo de los productos impresos o el merchandising, sino también de sitios web, ebooks, aplicaciones y otros recursos digitales.
Les dejamos algunas recomendaciones para reducir el impacto ambiental al crear productos físicos o digitales.
Productos impresos o promocionales:
claves para minimizar el impacto ambiental
Los productos impresos de comunicación suelen tener un costo ambiental: deforestación y agotamiento de recursos naturales. Por eso, al producir materiales promocionales, informativos o cualquier otro, vale la pena seguir estas recomendaciones para hacerlos más sostenibles:
1. Diseñar acorde a la vida útil prevista:
Más allá de la estética, el diseño de productos sostenibles también considera la funcionalidad y el ciclo de vida del producto. Cada producto gráfico está pensado para un público y un momento específico. Por ello, desde el inicio es importante definir la función y el tiempo previsto de uso. Así evitaremos producir materiales con una durabilidad excesiva que pueden convertirse en residuos difíciles de gestionar.
2. Hacer pruebas de impresión y prototipos
Esto es esencial para anticipar errores y minimizar el desperdicio desde etapas tempranas antes de la producción final. Además, el diseño debe considerar la cantidad de colores que se utilizarán así como la cantidad de tinta necesaria, ya que ambas consideraciones influyen en el consumo del recurso.
3. Elegir materiales adecuados
Lo ideal es priorizar materiales reciclables o que puedan reintegrarse a la naturaleza sin dañarla. Además, vale la pena preguntarnos: ¿realmente necesitamos ese acabado especial? (sobre todo si lleva plástico). Mantenerse al día sobre nuevas alternativas sostenibles es también una buena práctica de optimización.
Por qué no darle una segunda vida a los materiales como papel reciclado, papel de algas o fibras alternativas son excelentes opciones frente al papel de pulpa virgen; o considerar el uso de tintas ecológicas que son menos tóxicas y contaminantes.
4. Escoger el formato y volumen óptimo
En volúmenes grandes, cada centímetro de material no utilizado se convierte en residuo innecesario. Por eso, es clave coordinar con la imprenta el diseño de empaques y materiales impresos en tamaños que aprovechen al máximo los recursos.
Es importante también, considerar la cantidad de unidades que realmente se van a distribuir, o si el material perderá vigencia en poco tiempo, y deberá desecharse y reimprimirse más adelante. Suele tentarnos producir mayor volumen para obtener mejor precio por unidad, pero si este excede lo necesario, terminaremos con pilas de material sobrante que pudieron evitarse.
¿Y cómo reducir la huella de carbono en productos digitales?
Aunque no parezca, usar medios digitales también consume recursos del planeta. Esto se expresa principalmente en la liberación de GEI (Gases de efecto invernadero) y en la inversión en equipos que se requieren para que podamos consumir los recursos.
1. Priorizar el almacenamiento físico por encima de las nubes online:
Puede parecer contradictorio, pero el que un archivo sea accesible en la nube (como Google Drive o Dropbox) en realidad requiere múltiples copias físicas almacenadas en varios servidores. Estos centros de datos consumen enormes cantidades de energía eléctrica y requieren sistemas de refrigeración que utilizan millones de litros de agua diariamente.
La alternativa sostenible sería guardar el archivo en un disco físico personal, este no necesita esos recursos extra de mantenimiento.
2. Compartir archivos a otras personas usando enlaces temporales:
Los servicios de correo electrónico y almacenamiento en la nube mantienen los archivos indefinidamente (¡hasta que sean borrados manualmente!). Una alternativa más sostenible son plataformas como WeTransfer, que permiten crear enlaces con fecha de expiración automática y así liberar ese gasto energético de preservación.
3. Optar por un desarrollo web más sostenible
¿Sabías que hasta los sitios web contaminan? Un diseño limpio y minimalista es a la vez más liviano y eficiente. En el caso de un sitio web, el peso y uso excesivo de imágenes y efectos innecesarios pueden ocasionar que una página tome mucho más tiempo en cargar y en consecuencia consuma más energía.
Existen herramientas como Website Carbon que analizan cuánto CO₂ genera un sitio web. Así podrás identificar qué tan “verde” es realmente el sitio web, detectar oportunidades para optimizarla y reducir su impacto ambiental con cambios específicos.
Además, no olvidemos que todas las plataformas digitales requieren mantenimiento activo para ser realmente eficientes y por lo tanto, más sostenibles. Por ejemplo: pruebas periódicas de rendimiento, monitoreo del consumo de datos y recursos y actualizaciones que prioricen la optimización.
Esto no solo mejora la sostenibilidad, sino que también optimiza costos y garantiza una mejor experiencia para las personas usuarias.
4. Elegir servicios de almacenamiento responsables (eco-friendly)
Los servicios de almacenamiento en línea son indispensables para la gestión de archivos de comunicación, especialmente los relacionados a vídeo y animación, pero no todas las plataformas ofrecen opciones con enfoque de sostenibilidad. Preferir servicios de hospedaje que funcionen con energía renovable, usen sistemas de enfriamiento eficientes y optimicen realmente el uso de sus servidores, es otra forma de reducir nuestro impacto en el consumo de recursos.
5. Fomentar hábitos digitales sostenibles
Como profesionales, podemos incentivar en quienes usan nuestros productos, acciones sencillas pero con impacto, tales como facilitar opciones para revisar documentos sin conexión cuando sea posible, ajustar el brillo de pantalla a niveles óptimos, limpiar archivos temporales y contenido duplicado, o desactivar autoplay en contenidos multimedia.
Estas alternativas son nuestro punto de partida, pero no la meta final. Cada decisión consciente en nuestros diseños —desde el papel de un folleto hasta el código de un sitio web— teje un futuro más respetuoso con el planeta.
¿El verdadero reto? Transformar estas prácticas en nuestro nuevo paradigma creativo, donde cada diseño incorpore la huella mínima, cada producción priorice ciclos vitales completos y cada recurso digital optimice energía como el recurso vital que es.
De este modo podremos avanzar hacia una comunicación más sostenible, eficaz y alineada con los desafíos de nuestro tiempo.
Referencias:
Si este artículo resonó en su organización o empresa y desean dar el paso hacia una comunicación con menos impacto para el planeta, estamos aquí para acompañarles en el proceso.